Después de de vivir mi vida tan intensamente como he podido en cada momento, la gratitud cada vez tiene más peso en mi día a día.

Las cosas pueden ir desde  francamente mal, regular, inclriblemente bien pasando por todas sus variantes, pero si no hay gratitud… no hay nada. La gratitud es una cosa que puede ocurrir en cualquier lugar y cualquier momento.

Cuando eres capaz de ver y sentir, sobre todo sentir, todas las cosas por las que puedes estar agradecido, solo puede pasar dos cosas.

La 1 sentirte aún más afortunado y agradecido.

La 2 sentirte afortunado y agradecido.

¿Y que ocurre cuando uno se siente afortunado y agradecido? Pues que se reduce el estrés, disminuye el dolor, enfermamos menos,  aumenta nuestra  energía…

Hay algunos investigadores que dicen que cuando aumentamos los pensamientos  positivos las emociones son más estables y mejora la salud física.

Como yoguini, cuando junto las palmas de mis manos antes de dar una clase de yoga  siempre agradezco el poder estar en ese lugar compartiendo esa experiencia tan importante para mí. Al terminar la clase se produce el mismo ritual, junto mis manos agradezco la experiencia.

Pero no solo en la clase de yoga, también cuando me levanto o me acuesto de la cama cada día.

Otra cosa que también agradezco siempre es cuando conozco a alguien. En  mi se da de una forma natural el sentirme agradecida por conocer a esa persona. De alguna manera es como si reconociera que tengo que  aprender algo de cada una de esas personas y de cada una de esas relaciones. Al fin y al cabo se encuentran en mi camino y como todos sabemos, nada es por casualidad sino por una causalidad.

Si miras al otro con intención de sentirle te das cuenta de que todos tenemos una bondad inherente dentro, que a veces se nos olvida.

Integrando la gratitud dentro de ti en cada momento, estarás dando un gran paso para  convertirte en tu mejor versión.

A veces es complicado recordar todas las cosas maravillosas que tenemos en nuestra vida cotidiana. Pero si hacemos un esfuerzo por verlo todo se relaja considerablemente.

 

Bueno ya lo dice nuestro refrán “Es de bien nacido el ser agradecido”.

Yo os invito a que lo practiquéis y experimentéis a ver qué tal os sentís.

Espero que os haya gustado.

Sat Nam

Ginebra Sat Karam

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