Llevo tiempo queriendo compartir con todos vosotros mi experiencia con la meditación y hoy llego ese momento. Con el paso del tiempo me voy dando cuenta de la profunda huella que la meditación ha dejado y sigue dejando en mi ser.

Hace ya 27 años que tuve mi primera experiencia, fue en una clase de Kundalini yoga, en un piso del barrio madrileño de Tetuan. Después de una serie de asanas y una relajación, la clase, terminaba con una meditación con un mantra. Por aquel entonces, lo de los mantras me sonaba a cantos religiosos extraños y no veía porque había que cantar en una meditación.

De todas maneras lo hice y sucedió que aquella meditación con mantras extraños me llevo a un estado de conciencia desconocido. Sentí una emoción de apertura y expansión que me hizo conectar con mi alma como nunca antes había experimentado.Confieso que  cuando terminamos la meditación, llore, llore en silencio.

Desde aquel día tuve claro que seguiría investigando y probando la meditación. Y así fue, seguí yendo dos días por semana a las clases de Yoga y empecé a practicar también en casa, por mi cuenta.
En Marzo de este año hace 25 años de la primera clase que enseñe, ufff, como pasa el tiempo. Ese mes del año 1992 fue inolvidable. Mi maestra, Sarabjit kaur Khasa, me pidió que diera la clase por ella, porque su maestro, Yogui Bhajan, venía a España y se iba a reunir con él en Barcelona.

Yo todavía no había terminado mi formación como profesor de Yoga, pero ella me dijo que estaba listo para enseñar. Fue una experiencia que nunca olvidaré, la oportunidad de enseñar a otras personas aquello que a mí me había ayudado tanto. Me hizo sentir muy agradecido y afortunado.
Después de aquella primera clase del jueves, ese mismo fin de semana, yo también me fui a Barcelona.

Mi encuentro con Yogui Bhajan

En Marzo del 1992 Yogui Bhajan impartía por primera vez en España un seminario abierto de Yoga y meditación. Todo lo que viví y experimente ese seminario fue algo maravilloso. Estar con un maestro de tal magnitud y profundidad es algo que marco definitivamente mi destino.

Tuve la gran suerte de que él Yogui Bhajan, me puso mi nombre espiritual, Simran, que curiosamente significa meditación profunda.

A lo largo de los años se me ha presentado la oportunidad de estar con grandes Maestros espirituales.Todas ellas las he aprovechado y disfrutado mucho, algunas fueron:

Recibir la iniciación por nueve días con SS Dali Lama. Varios seminarios con el maestro Guru Dev Singh Khalsa…
También he viajado por Australia y EEUU, conviviendo con maestros de meditación, pero esto os lo contaré la próxima semana.

Un abrazo

Simeran

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